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Fútbol del Poniente Almeriense

El Hamburgo de Keegan y Magath

EQUIPOS DE LEYENDA

Alemania en fútbol significa competitividad, solidez… resultados. A lo largo de la historia los equipos germanos han demostrado en un sinfín de ocasiones que no es necesario ser más fuerte que el rival para alzarse con la victoria. Esa conciencia de unidad y creencia ciega en sus posibilidades, aun encontrándose en un estado crítico, fue interiorizada por los alemanes especialmente en la década de los 70. Equipos como el Bayern de Beckenbauer, los ‘Potros’ de Monchengadbach o el Hamburgo de Kevin Keegan y Félix Magath forjaron con sus gestas esa mística que todavía hoy acompaña a cualquier conjunto germano en sus andaduras por Europa.

De esos tres equipos de leyenda, aquel Hamburgo de finales de los 70 y principios de los 80 es el que mejor representa ese prototipo de equipo correoso sea cual sea la situación. No exento de calidad, edificó sus éxitos sobre una base de disciplina, superioridad física y oficio que primó sobre cualquier exceso técnico. En resumen, para disfrutar primero había que trabajar.

La llegada de Branko Zebec a aquel Hamburgo acentuó esa ideología. Con la base del conjunto que había ganado la Recopa de Europa un año antes, en 1977, Zebec construyó un equipo capaz de plantar cara a cualquier rival y en cualquier situación. A los ‘Manni’ Kaltz o Félix Magath se unió uno de los grandes talentos europeos del momento: Kevin Keegan. La gran figura del Liverpool campeón de Europa llegaba al norte de Alemania por la entonces escalofriante cifra de medio millón de libras.

Keegan pone la primera piedra
No fueron fáciles los inicios para el pequeño y rápido delantero. ‘Mighty Mouse’ (así se le conocía) no brilló en su primera temporada en Alemania y hubo que esperar a su segundo año para obtener resultados. En la 78-79, el Hamburgo se hizo con la Bundesliga y Keegan obtuvo su primer Balón de Oro. El delantero inglés marcaba diferencias en los últimos metros, pero Magath era el director de una orquesta que contaba con otros integrantes de gran nivel como Kaltz, Jacobs y Horst Hrubesch.

En la temporada siguiente, la 79-80, el Hamburgo experimenta en sus carnes la crueldad de un deporte que no entiende de méritos. En pleno apogeo, y tras remontar un 2-0 al Real Madrid en las semifinales de la Copa de Europa con una auténtica exhibición en Alemania (5-1), el equipo de Zebec se queda a las puertas de la gloria a pesar de acudir a la final como máximo favorito. El sorprendente Nottingham Forest de Brian Clough se cruza en su camino.

Un partido trabado, un gran planteamiento del conjunto inglés, las grandes intervenciones de Peter Shilton y un gol de John Robertson apartan al Hamburgo de la historia. La fiabilidad alemana se desmorona en cuestión de minutos por obra y gracia de un equipo que cuenta con las mismas armas y que está tocado por una varita mágica.

Como ocurre siempre en esto del fútbol, la derrota trae consigo un mar de críticas en el que Zebec fue el principal damnificado. En plena vorágine, Keegan se despide del club y ficha por el Southampton. Los entrenamientos de Zebec empiezan a ser cuestionados por su dureza física y se desvelan ciertos problemas de alcoholismo del técnico al comienzo de la siguiente temporada. Las consecuencias son inmediatas y el técnico del Hamburgo es destituido a mitad de campaña. Aleksandar Ristic es el elegido para dominar la transición hasta el final del curso.

Félix Magath disputó más de 300 partidos en sus diez temporadas como jugador del Hamburgo

En medio de los vaticinios que apuntaban a una dura fase de reconstrucción y tiempos de austeridad y sequía de títulos, llegaErnst Happel. El mítico técnico austríaco reanima a una plantilla denostada en cuestión de meses. Y lo hace con el látigo en la mano, con una política restrictiva y un rígido método que sirve como reconstituyente a los miembros del club alemán. "No es que haya que construir un muro alrededor de hotel de los jugadores, pero siempre hay que tener un par de ladrillos a mano". Con esta frase resumía Happel su filosofía, con el orden y la seriedad como pilares básicos.

La asimilación de los nuevos conceptos y la sumisión al nuevo estilo de vida se asientan de manera paulatina tras un año discreto. En la segunda temporada del nuevo proyecto, llegan los resultados. Jugadores trascendentes como Von HeesenRolf o Bastrup se suman a la plantilla y el Hamburgo vuelve a carburar. Cae la Bundesliga con relativa facilidad y los alemanes vuelven a presentarse en una final europea. El Goteborg azota de nuevo las ilusiones germanas y la creencia en el destino del nuevo camino se tambalea.

Happel y su Hamburgo respondieron al enésimo varapalo con mirada desafiante. En la 82-83 llegó el momento de levantar los brazos al cielo. Cayó otra Bundesliga y en la Copa de Europa el desenlace fue bien distinto. Dinamo de Berlín, Olympiacos, Dinamo de Kiev y Real Sociedad quedaron en el camino de los alemanes hacia la final. Atenas y la Juventus de Boniek y Platini eran el último escollo hacia la leyenda.

Los héroes de Atenas
Y no era un obstáculo cualquiera. Con dos de los mejores jugadores del momento y hasta seis integrantes de la Italia campeona del mundo en 1982, la Juve se presentaba como el perfecto verdugo para acabar de una vez por todas con el insistente Hamburgo. Con el habitual tinte épico que escriben las finales, los de Happel tomaron ventaja gracias a un disparo lejano de Magath que batió a Dino Zoff y se parapetó sin remedio en su campo aguantando las embestidas de los italianos. Allí surgió la figura de Stein, heroico en sus intervenciones a un cabezazo de Platini y sendos disparos de Cabrini.

Con el pitido final se desató la euforia y el Hamburgo reescribió el guión que le definía como eterno perdedor. Se habló mucho del marcaje que Happel diseñó para secar a Platini, pero el austríaco evitó especulaciones injustas. “Si se juega con marcaje al hombre, se acaba con once burros sobre el campo”, sentenció a posteriori.

Europa por fin contemplaba con admiración al Hamburgo campeón. La Intercontinental y Gremio, con un gol de Renato en el minuto 93, arrebataron otro momento de éxtasis a los alemanes pero ya no importaba. El objetivo se había consumado. Como bien dijo Happel una vez, "Un día sin fútbol es un día perdido". Aquel 25 de mayo de 1983 se había presenciado un partido de fútbol y, esta vez sí, el Hamburgo había resultado vencedor.

jaime.rincon@marca.com

El Estrella Roja de los 90

 EQUIPOS DE LEYENDA

El fútbol no suele tener memoria. Al menos, no para quienes decaen con el paso de los años para no volver nunca al lugar donde alguna vez tocaron el cielo. Muchos ejemplos ha habido a lo largo de la historia, equipos que estuvieron en la cima y se esfumaron con la misma efervescencia con la que pusieron el mundo a sus pies. El Estrella Roja de principios de los 90 sabe bien lo que es eso.

A finales de los años 80 Yugoslavia vivía una época de prosperidad a nivel deportivo. Multitud de talentos copaban los equipos locales y deleitaban con su juego en una de las entonces selecciones más potentes del mundo. A nivel de clubes, en Belgrado aparecían los primeros síntomas de lo que más adelante sería un equipo de ensueño que lograría una gesta inédita para un club yugoslavo. Dragan Dzajicempezaba a construir un Estrella Roja que daría mucho que hablar a muy corto plazo.

Entre el presidente del club de Belgrado y el mánager Vladimir Cvetkovic consiguieron atraer a las principales figuras del país para completar la plantilla con jóvenes promesas de la cantera. La jugada maestra llegó en la incorporación un chaval que venía de deslumbrar en el Mundial juvenil. En 1987, Robert Prosinecki pasa a formar parte de ese ilusionante proyecto. Con su llegada y la de Dragan Stojkovic el Estrella Roja consigue el título de liga. Llegaba el momento de conquistar Europa.

El reto era enorme y la inversión fue acorde a las necesidades. Dejan Savicevic y Darko Pancevreforzaron un equipo en el que la aparición de los canteranos StojanovicStosic Jugovic, entre otros, completaba un equipo lo suficientemente competitivo para dar la cara en la máxima competición continental. Su camino llegó hasta los octavos de final, donde el Milan de Sacchi se deshizo de ellos en los penaltis. Sin embargo, la derrota fue una clara señal de que aquel Estrella Roja podía hacer algo grande. Mantener la puerta a cero en los dos encuentros ante el equipo más potente del momento era un síntoma inequívoco de las posibilidades de esos futbolistas.

Con Petrovic llega la gesta
Pero hubo que esperar más de lo previsto para confirmar esas sensaciones. Al menos una temporada más. La Vojvodina de Ljupko Petrovic se hacía con el título doméstico e impedía ver nuevamente al Estrella Roja en Europa. Dzajic no lo dudó y volvió a rascarse el bolsillo. Y qué mejor sitio para 'pescar' caras nuevas que en el vigente campeón. Mihajlovic y el mismo Petrovic recalaron en el club de Belgrado. Dragoslav Sekularac dejaba el banquillo y el destino del renovado proyecto quedaba en manos de Petrovic.

En la segunda experiencia continental, el Estrella Roja dio la razón a quienes vaticinaron que aquel equipo capaz de poner en problemas al Milan de Sacchi acabaría asombrando al mundo con su fútbol. Porque el equipo de Petrovic se caracterizaba por su tremenda calidad. La visión de Prosinecki, los libres directos de Mihajlovic, las vaselinas de Savicevic, los remates acrobáticos de Pancev... un sinfin de delicias técnicas que hicieron de este Estrella Roja un equipo muy carismático.

Agradable a la vista del espectador y, además, muy efectivo. Tras un inicio dubitativo ante el Grasshoppers, arrolló a los suizos en la vuelta y superó al Rangers con comodidad en la siguiente ronda. Para el recuerdo queda el precioso tanto de Pancev a pase de Prosinecki. (Minuto 2:50).

En cuartos el Dinamo de Dresden no fue rival y el verdadero envite llegó en semifinales. El Bayern de Múnich de Kohler, Augenthaler, Effenberg o Thon fue la prueba definitiva. El 1-2 logrado en Alemania encarrilaba el pase a la gran final pero los germanos demostraron, una vez más, que son únicos compitiendo. Llegaron a igualar la eliminatoria con un 1-2 en el pequeño Maracaná de Belgrado pero un tanto de Augenthaler en propia puerta, a dos minutos del final, mantuvo el sueño de los yugoslavos. Jugarían la final de la Copa de Europa ante el Marsella de Papin, Boli y su ex compañero Stojkovic.

Y llegó el día. En Bari, en el estadio San Nicola, el Estrella Roja y el Marsella buscaban un hueco en la historia. Dos equipos con un juego vistoso y suficientes recursos ofensivos para hacer de aquella final una de las más recordadas. El único incoveniente es que en la mente de Petrovic el escenario del partido era bien distinto. Optó por un once más conservador y una táctica marcadamente defensiva. Stojanovic, el portero, estaba con él: "Esto se da una vez en la vida, y prefiero jugar atrás y ganar a atacar abiertamente y perder. Siempre salimos a convertir más goles que el rival, pero esta vez, sorprenderemos".

El resultado fue un Estrella Roja atrincherado y un Marsella impotente. El marcador no se movió y llegaron los penaltis. Allí, surgió la figura de Stojanovic. Petrovic ya se lo había dicho a su jugador Dragisa Binic, molesto por el planteamiento en los instantes previos al choque: "Ganaremos porque Dika ataja un penal, así vamos a ser campeones de Europa". Fue el primero, a Amorós, y no hizo falta más. Europa ya sabía quién era el Estrella Roja.

Había equipo para soñar con una hegemonía prolongada pero el ámbito político se hizo un hueco en el terreno de juego. La Guerra de los Balcanes terminó por desintegrar un conjunto llamado a triunfar y comenzó la fuga de talentos. El técnico Petrovic, Marovic o Prosinecki abandonaron el club. La prohibición de entrada al país de extranjeros impidió que se disputara la Supercopa de Europa con el United y ese hecho acrecentó las ganas de cambiar de aires.

La Intercontinental conquistada ante el Colo Colo, a pesar de jugar con un hombre menos gran parte del partido por la expulsión de Savicevic, y el campeonato de liga fueron una dulce despedida a una etapa que tocaba a su fin. El mismo Savicevic, Jugovic y Pancev hicieron las maletas. Yugoslavia se preparaba para un cambio obligado en lo social y lo político. El Estrella Roja, en consecuencia, también.

jaime.rincon@marca.com

El Madrid de la 'Quinta del Buitre'

Cualquier buen madridista que se precie sabe reconocer los grandes equipos que han marcado la historia del mejor club del siglo XX. Existen tres que se anteponen por encima del resto cuando se habla de las grandes noches europeas merengues. Entre el Madrid de Di Stéfano y los Galácticos de Zidane convive otro conjunto legendario que, si bien no dominó Europa, sí consiguió enamorar a todos con su juego. La 'Quinta del Buitre', excelsa en su concepción del fútbol y exitosa en cuanto a títulos, es una de las mejores razones para justificar su condición de club más laureado.

José Miguel González Campos 'Míchel', Martín Vázquez, Manolo Sanchís, Miguel Pardeza y Emilio Butragueño. El afortunado encuentro de estos cinco futbolistas en una misma generación y bajo el mismo escudo marcó una década de prosperidad blanca difícil de igualar. Corría el año 1983 cuando el quinteto de talentos coincidió sobre un terreno de juego. El Castilla de Amancio en Segunda División fue el modesto escaparate de las futuras estrellas blancas.

Pero el famoso apelativo, acuñado por el periodista Julio César Iglesias en un artículo en "El País" en noviembre de ése año, viene de más atrás. Concretamente de un partido dos años atrás ante el AZ juvenil en el trofeo Santiago Bernabéu. "Grande, el entrenador local, sacó a un extraño chico dotado de una tosca figura de repartidor. Tenía la espalda recta, las piernas robustas y cortas, y los brazos, largos y pendulares. Unos minutos después se había confirmado como un virtuoso del juego corto, uno de esos seres nacidos para la picardía de los salones de palacio". Así definía el periodista la primera aparación más o menos plausible del 'Buitre'.

Di Stéfano permite el salto 
La expectación y el interés por ver a ese equipo que maravillaba en Segunda creció hasta tal punto que los partidos del Castilla se trasladaron al Santiago Bernabéu, que llegó a congregar hasta 65.000 espectadores para ver a un equipo de la categoría de plata. Di Stéfano, actual técnico del primer equipo, no pudo ignorar el ruido que aquellos chicos del filial provocaban a su paso por los campos de media España.

Los primeros en incorporarse al primer equipo son Sanchís y Martín Vázquez, que debutan en un partido ante el Murcia en el que el joven defensa hace el tanto de la victoria. "Es muy malo, muy peligroso y lleva una crónica negra escrita en la frente", describía Julio César Iglesias sobre Sanchís en alusión a su intensidad y contundencia defensiva. A ellos le seguiría Butragueño, mágico en su estreno de gala. El menudo delantero salió en el segundo tiempo para buscar la heroica en el Ramón de Carranza, donde el Madrid perdía 2-0. El 'Buitre' marcó dos goles y dio el otro. Ésa fue su carta de presentación, el comienzo de un idilio eterno con el gol.

Sin embargo, y pese a la subida progresiva de las perlas de la cantera blanca, el Madrid no termina de cuajar. La etapa de Di Stéfano llega a su fin y Amancio emula a sus discípulos y da el salto. Con él, Míchel pasa a formar parte también del primer equipo. Los escasos resultados a nivel internacional condenan al técnico, con menos de una temporada al frente, y tras una derrota ante el Inter es destituido. El tinerfeño Luis Molowny le releva en el cargo.

Con la nueva dirección arranca la leyenda de las grandes remontadas europeas del Madrid que le llevan a conquistar dos Copas de la UEFA. En la primera, para el recuerdo queda el 6-1 con 'hat-trick' del 'Buitre' ante el Anderlecht en octavos, remontando el 3-0 en contra del choque de ida, tras el que Di Stéfano declaró: "Este tipo tiene el gol en el cuerpo". A la hazaña con los belgas se sumó otra con el Inter, al que vencieron por 3-0 para neutralizar el 2-0 del primer encuentro. La final ante el Videoton, acaba con la goleada a domicilio lograda por los de Molowny.

Fantástico, equilibrado y rápido en su circulación, sólido y con los mimbres adecuados para marcar una época. El excelente toque y la visión de Martín Vázquez, los milimétricos centros de Míchel y su potente disparo, el cambio de ritmo y regate de baldosa del 'Buitre', el oficio de Sanchís y la picardía con movilidad de Pardeza. Acompañan otros elementos como Santillana, Valdano, Gallego... infinidad de recursos al servicio del espectáculo.

La prolongación del elogio en Europa duró un año más. En realidad, permaneció hasta los 90, pero sin el máximo trofeo que da sentido a los halagos. Cayó la UEFA en la 85-86 con las incorporaciones de Hugo Sánchez y Gordillo. La llegada del mexicano, tándem inmejorable con el 'Buitre', precipitó la salida de Pardeza. "No puedo luchar contra un mito", dijo el 'ratón' en su despedida de Chamartín.

A partir de ahí, el Madrid se pasea por territorio español y sufre su particular 'via crucis' más allá de nuestras fronteras. Un equipo llamado a triunfar se estrella de manera inesperada en Europa. A las cinco ligas conquistadas de manera consecutiva y con relativa comodidad no le corresponde la máxima competición continental, donde la mala suerte unas veces, y la oposición de otros equipos legendarios como el Milan de Sacchi en otras, le apartan de la consagración a nivel internacional. Tres semifinales en cinco años que dejan un sabor agridulce en el aficionado madridista.

Al menos, la 'Quinta del Buitre' bajó el telón con un fin de función magnífico y dejando dos marcas difícilmente superables. Con Toshack en el banquillo, el Madrid se hizo con el título de Liga marcando la friolera de 107 goles con Hugo Sánchez, que convirtió 38 dianas, en plan estelar.

En la década entrante, el protagonismo ya sería para otros. La marcha de Martín Vázquez al Torino, el nacimiento del 'Dream Team' de Cruyff y la lógica decadencia de unos futbolista que ya habían vivido sus mejores años condenaron al Madrid a despedirse de una de sus mejores etapas. Eso sí, para siempre quedará una fascinante generación de futbolistas que permanecerán en la retina de quienes pudieron disfrutarlo. Los que vibraron con los goles del 'Buitre' y, como bien sentenció Julio César Iglesias, los que se divirtieron con un quinteto en el que cada una de las piezas era fundamental para entender el conjunto. "Los goles de El Buitre son cosa de Fuenteovejuna. De todos a una".

jaime.rincon@marca.com

El 'Dream Team' de Cruyff

Dream Team

El 'Dream Team' de Cruyff es la semilla que ocasionó el florecimiento actual del equipo azulgrana. Su apuesta deportiva y sus éxitos convirtieron al Barcelona en la máquina perfecta que ahora deslumbra por medio mundo.

En un momento en el que se ensalza y se toma como referencia en el mundo entero el juego y la filosofía del Barcelona de Guardiola, conviene recordar que el equipo del técnico de Santpedor tiene su origen en otro conjunto mágico que marcó el camino triunfal que hoy disfrutan con asiduidad todos los aficionados culés. El 'Dream Team' de Johan Cruyff es la semilla que ocasionó el florecimiento actual del equipo azulgrana. Su apuesta deportiva y sus éxitos convirtieron al Barcelona en la máquina perfecta que ahora deslumbra por medio mundo. En un deporte donde el debate es constante, que aquel equipo puso la primera piedra del que ahora es el mejor equipo del mundo es un pensamiento unánime.

Históricamente, el Barcelona había vivido a la sombra del Real Madrid. Poco importaba que grandes figuras como Lineker, Schuster o Maradona hubieran pasado por la Ciudad Condal. La escasez de títulos y el discurso victimista azotaban la conciencia culé. Su condición de grande en Europa no se asemejaba a la del resto de equipos punteros. Bayern, Liverpool, Juve, Milan o el propio Madrid. Todos ellos habían gozado de cierta hegemonía en una época determinada. Algo que no ocurría con el Barça, condenado al segundo escalón en una jerarquía que le había dado demasiadas veces la espalda.

Así transitaba el club catalán por la década de los 80, con Nuñez más cuestionado que nunca y el equipo sumido en una profunda depresión provocada por las ilusiones rotas temporada tras temporada. Ante tal situación, el presidente azulgrana decidió adoptar una medida populista y recuperó a Cruyff, ídolo culé en su etapa como jugador, para reavivar los ánimos. Pero lo que en un principio se consideró como una decisión acetada y esperanzadora pronto se vio rodeada de escepticismo y crítica voraz.

La intención de Cruyff de reducir los efectivos en defensa para lograr un control total del mediocampo y la recuperación de los extremos puros levantó sospechas entre los círculos más conservadores de la Ciudad Condal. Su incondicional gusto por el buen trato del balón le llevó a emplear un único mediocentro creativo arropado por varios futbolistas de perfil parecido. Esa valentía en el esquema iba ligada a una fe ciega en la cantera. Esos riesgos y la dificultad a la hora de asimilar esa nueva forma de defender provocaron que los inicios fueran tremendamente difíciles.

Una Copa estabilizadora
Ni siquiera la Recopa lograda en su primera temporada ante la Sampdoria minimizó la inseguridad general. El cambio de rumbo y el apoyo incondicional no llegó hasta 1990. Ese año, descolgado de la lucha por la Liga, consiguió hacer frente al Real Madrid en la Copa del Rey y ganó al equipo merengue en la final gracias a los tantos de Amor y Julio Salinas. Más allá de la victoria y del título, el valor de aquel encuentro fue el efecto moral que supuso para la entidad azulgrana.

Encontro en Koeman al defensa perfecto para asegurar la posesión ya desde la primera lí­nea y rodeó al joven Guardiola, generador del juego en las transiciones, de estupendos socios como Eusebio o Laudrup.

Cruyff comenzó a encontrar adeptos a su propuesta y el Barcelona empezó a carburar. El equipo azulgrana tomaba forma. Encontró en Koeman al defensa perfecto para asegurar la posesión ya desde la primera línea y rodeó al joven Guardiola, generador del juego en las transiciones, de estupendos socios como Eusebio o Laudrup. La astucia e inteligencia de Bakero y los incisivos Stoitchkov y Begiristain, desde la línea de cal, nutrían un ataque que no dispuso de un '9' puro casi hasta el final, con la llegada de Romario. "Cruyff decidió pararse en una etapa en la que todos corrían". Esa acertada frase de Ángel Cappa resume a la perfección el estilo y método del holandés. La pausa en la elaboración, crear la jugada con paciencia, mover el balón hasta encontrar el hueco oportuno y desgastar al contrario. Con esas premisas debía indentificarse este Barça.

Forjada la nueva seña de identidad, comenzaron a llegar los resultados. La primera de las cuatro Ligas consecutivas abrió las puertas de Europa, donde esperaba la gloria. Cualquier azulgrana que presuma de ello apelará siempre al histórico gol de Koeman de falta en Wembley que dio al Barça la primera Copa de Europa de su historia. Sin embargo, pocos recuerdan que en aquella edición el 'Dream Team' estuvo con pie y medio fuera de la competición. En octavos, ante el Kaiserlauten, y tras el 2-0 de la ida, el conjunto azulgrana llegó a ir perdiendo 30 hasta el último suspiro del encuentro. En ese momento apareció Bakero para acabar, de una vez por todas, con los complejos históricos del Barcelona.

Después de esa situación crítica, el 'Dream Team' creció camino a la final. Sparta de Praga, Benfica y Dinamo de Kiev sucumbieron a su derroche futbolístico. El gran día había llegado. Lejos de perderse entre aburridas apreciaciones tácticas o instrucciones detalladas sobre los distintos aspectos que encerraba el partido, Cruyff fue claro y conciso. "Ya estamos en la final. Ahora salid y disfrutad". Pero sus jugadores no disfrutaron hasta el minuto 111 de la prórroga. En ese momento, un misil de Koeman desató la locura en Wembley. El Barcelona, por fin, reinaba en Europa.

El éxito se prolongó a escala nacional, acompañado de una buena dosis de suerte. Dos finales de infarto en el campeonato de Liga con las famosas ayudas del Tenerife permitieron al 'Dream Team' agrandar su leyenda ampliando el palmarés. En el segundo de esos dos títulos, ya con un un fantasioso Romario en sus filas, los de Cruyff le endosan un humillante 5-0 al Madrid con momentos imborrables para la retina del aficionado como la 'cola de vaca' de Romario a Rafa Alkorta o el magistral libre directo de Koeman.

Cuando no le podía ir mejor al 'Dream Team' llegó el encuentro que, como más tarde reconoció el propio Cruyff, marcaría el final de un ciclo. El Barça se presentaba en Atenas dispuesto a ganar su segunda Copa de Europa. Su condición de favorito era tan abrumadora que hasta los propios aficionados del Milan se preparaban para soportar el vendaval de fútbol azulgrana. Sin embargo, aquel equipo italiano entrenado por Fabio Capello llegaba mejor preparado y con mayor calidad de lo que todos pensaban. La coordinada presión del mediocampo 'rossonero' y la calidad en los últimos metros de los Savicevic, Boban o Donadoni desarbolaron al equipo azulgrana. Aquel grupo de jugadores que habían arrollado a media Europa y sonrojado al Madrid en Liga fue humillado de manera dolorosa e inesperada.

Ése fue el principo del fin. El equipo de Cruyff fue desmantelado a partir de entonces y jugadores como Laudrup, Zubizarreta, Eusebio o Goicoechea abandonan el club ese mismo verano. La relación entre el técnico holandés y Nuñez se deteriora y el Barcelona se prepara para una amarga transición. La espina de Atenas permanece aún hoy clavada en los corazones barcelonistas. Eso sí, la creencia en un estilo y la fe ciega en la cantera también sobreviven inalterables. Y es que las victorias de ahora y los títulos conseguidos también son, en una pequeña parte, del 'Dream Team' de Cruyff.

jaime.rincon@marca.com

 

Fabio Capello, la victoria como obsesión

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 EL GENERAL FABIO CAPELLO

Hay técnicos que esculpieron su ideario futbolístico guiados por la sencillez. Es el caso de Fabio Capello, para quien el ruido que circunda el fútbol es una interferencia incómoda e innecesaria. El objetivo de un juego es ganarlo. No hay otra regla ni mayor satisfacción. "El fútbol es un deporte simple en el que a algunos les gusta hablar. A mí me encanta ganar", resume. Su palmarés le ha dado la razón.

 

  • En 1991 tomó las riendas de un Milan legendario alargando su estela campeona con un ciclo victorioso

  • Vivió dos controvertidas etapas como técnico del Real Madrid

  • La selección inglesa es la última estación de su exitosa carrera

Hay entrenadores que esculpieron su ideario futbolístico guiados por la sencillez. Es el caso de Fabio Capello, para quien el ruido que circunda el fútbol es una interferencia incómoda e innecesaria. El objetivo de un juego es ganarlo. No hay otra regla ni mayor satisfacción. "El fútbol es un deporte simple en el que a algunos les gusta hablar. A mí me encanta ganar", resume. Su palmarés le ha dado la razón.

Su empeño en la victoria le ha otorgado fama de tipo severo. No admite condiciones. Sólo trabajo. Jugadores que han estado a sus órdenes, como en el caso de Gianluigi Buffon, le han definido como un técnico totalitario. Para otros, como David Beckham, es el mejor que han tenido. Con palabras y hechos ha demostrado que tiene ideas claras, con sus virtudes y defectos.

La carrera de Capello ha estado impregnada de éxito en sus etapas de futbolista y entrenador. Nació en San Canzian d’Isonzo, un pueblecito cercano a Trieste, casi en la frontera con Eslovenia. Jugó al fútbol como antes lo hicieron su tío y su padre, que incluso llegó a entrenarlo en el modesto Pieris. Jugó de centrocampista y perteneció a equipos importantes de su país como la Sampdoria, la Roma, la Juventus y el Milan. Llegó a ser 32 veces internacional con Italia.

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 Debutó como entrenador interino del Milan en los últimos seis partidos de la temporada 86-87. Debió ceder el puesto a Arrigo Sacchi, aunque continuó en el cuerpo técnico. En 1991 tomó las riendas de un equipo legendario alargando su estela campeona con un ciclo victorioso que alcanzó el cénit en la final de la Copa de Europa de 1994, cuando pasó por encima del Barcelona de Johan Cruyff con un 4-0 histórico.

Lorenzo Sanz fue el hombre que lo llevó al Real Madrid por primera vez en 1996. Necesitaba un entrenador con la firmeza suficiente para realizar una renovación en el vestuario y le otorgó plenos poderes en cuestión de fichajes. Seedorf, Roberto Carlos, Panucci, Raúl, Redondo, Suker y Mijatovic son los nombres clave de un equipo que quedó campeón de Liga. Su estancia en Madrid se enrareció a los pocos meses. A mitad de temporada el club sabe que tiene apalabrada con Silvio Berlusconi su vuelta a Milán. Sin embargo, Capello dejó sembrada la semilla de la ambición en un grupo que ganó la Champions League al año siguiente con Jupp Heynckes en el banquillo.

Su segunda etapa en el Milan resultó nula. Tras una temporada firma con la Roma, a la que devuelve a la senda del triunfo con la consecución del Scudetto en 2001. Se sintió cómodo en un club que le ofrecía gratos recuerdos. Su etapa romana como jugador fue la que más le marcó de toda su trayectoria. Sus conceptos futbolísticos se empaparon de forma determinante del que fuera su técnico: Helenio Herrera. El discípulo Capello es fiel espejo de algunas de las ideas del mago argentino.

La Juventus le ofrece en 2004 otra escapada nostálgica. El ciclo se cerró con amargura. Los dos títulos ligueros que consiguió le fueron revocados por un peliagudo asunto de amaño de partidos en el fútbol italiano. La vecchia signora fue castigada a la Serie B.

Ramón Calderón sucedió a Florentino Pérez en 2006 y llegó a la presidencia del Real Madrid con Fabio Capello de la mano. El italiano firmó por tres temporadas. En la primera acabó con una sequía de tres años, pero el juego del equipo no enamoró a la afición. Tras ganar la Liga en una agónica última jornada fue destituido. Pedja Mijatovic, el director deportivo, anunció: "De cara al futuro pensamos que no es una persona oportuna para realizar lo que pensamos".

Desde diciembre de 2007 es el seleccionador de Inglaterra. Su elección consiguió lo que no ha conseguido nadie, que dos entrenadores con ideas enconadas como Alex Ferguson y Arsene Wenger se pusieran de acuerdo en que era el hombre idóneo para el puesto. Su trabajo ha ofrecido pocos logros hasta el momento. El contrato expira tras la Eurocopa de 2012. De sus propias palabras se concluye que dejará el cargo sea cual sea el resultado.

Hace dos años anunció que dejaría el fútbol cuando se acabase su relación con la FA. "No seguiré entrenando aunque me ofrezcan ser el seleccionador de Italia", dijo. Capello quiere cultivar sus otras aficiones; ocupar más el tiempo con sus viajes a destinos exóticos; y convertirse en un afortunado jubilado que se siente feliz contemplando las vistas de su casa de Marbella y con una buena pata de jamón ibérico en la despensa.

angel.liceras@marca.com

 

El Poli Ejido 2011/12 se presenta bajo mínimos y con el número de aficionados como referente

El Poli Ejido contará con un presupuesto de 400.000 euros

La rueda de prensa fue protagonizada por el presidente Bernardo Fornieles, el abogado del club, Enrique Ibáñez y el director deportivo, Marcos Lema, que confirmaron que el Poli Ejido está ya en marcha para la temporada 2011/12 y  que el presupuesto será muy reducido. 

Escucha la Rueda de Prensa al completo

El número de abonados será clave para el presupuesto
Enrique Ibáñez lo dejó muy claro, el Polideportivo Ejido será lo que la gente de El Ejido quiera, y según el apoyo que tengamos de la afición así se podrá desarrollar este proyecto de los 25 empresarios que a principios de este año se hicieron cargo de un proyecto ya empezado y que a partir de ahora tienen la oportunidad de empezar de nuevo un proyecto en el que seguro que saldremos adelante con la ayuda de la afición, medios de comunicación y todo el que le guste el fútbol.

Ámbito Deportivo
Marcos Lema contará con 175.000 euros para confeccionar el nuevo equipo, incluido entrenador y jugadores. Reconoció que el club quiere negociar con los cuatro que tienen contrato en vigor, Moreno, Valerio, Chema y Katxorro, ya que cree que sus contratos no cuadran con el nuevo presupuesto, en el que se augura será nuevo frente en el que tendrá que luchar el consejo de administración celeste, tras vencer en su primera batalla y conseguir la permanencia, eludiendo el descenso administrativo del artículo 192.2 b), en un apartado que el club ya considera cerrado.

La pretemporada y cantera
El director deportivo, aseguró que solo lleva un día trabajando y que le gustaría comenzar la pretemporada a finales de la semana que viene, pero que no será nada fácil ya que le queda mucho trabajo y negociaciones por delante. Tambien se quiso explicar que este año habrá tantos equipos de cantera como sean posibles y que el Juvenil volverá a estar en El Ejido, después de que el año pasado fuese la Mojonera.

El presupuesto total de esta temporada tendrá un máximo que consta de hasta los 400.000 euros, de los cuales 175.000 euros irán al ámbito deportivo y el resto, para pagar arbitrajes, desplazamientos y otros gastos. Durante la presentación de los abonos se explicó que esta temporada la preferencia permanecerá cerrada para abaratar costes a la hora de abrir el estadio.

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Viabilidad antes del 22 de Julio
El consejo de administración sabe que tiene que presentar un proyecto de viabilidad para el próximo 22 de julio, y por lo tanto tendrá que ajustar los ingresos y gastos de este comienzo de temporada. El 22 tendrá que demostrar ante el juez que se ocupa de su situación en Ley Concursal que la sociedad anónima deportiva puede continua adelante.

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Enrique Ibáñez aseguro que de los 53 equipos que contaban con denuncias en la AFE por parte de los jugadores, todos y cada uno de ellos a excepción del Poli Ejido tuvo interes por empresarios o personas que se interesaban por buscar una solución. Sin embargo, la dimisión “ficticia” del consejo de administración no hizo que nadie se interesara por la situación celeste.

Ahora continúan con el proyecto pero si aparece un empresario o grupo de empresarios que quieran hacerse con las riedas del club, ellos estarán dispuestos a dejarlo todo por su Poli Ejido, siempre y cuando el proyecto sea válido para el futuro del club.

Fuente: PolideportivoEjido.es - http://www.polideportivoejido.es/noticias/el-polideportivo-ejido-201112-se-presenta-bajo-minimos-y-con-el-numero-de-aficion-como-referente.html#ixzz1S5axiw6D 

El Polideportivo Ejido presentó ayer su campaña de abonos 2011/2012

Enrique Ibáñez, Bernardo Fornieles y Marcos Lema, durante la presentación.

El club presentó ayer también los precios de los abonos para la próxima temporada, en la que se cerrará la zona de Preferencia 

JAVIER NAVARRO | IDEAL
El Polideportivo Ejido presentó ayer su campaña de abonos, con la novedad de que esta temporada se cerrará la Preferencia, para reducir gastos, y la Tribuna lateral bajará sus precios para igualarlos a los de la desaparecida Preferencia.
La presentación de los abonos corrió a cargo del presidente del club, Bernardo Fornieles; el director deportivo, Marcos Lema, y el responsable del departamento jurídico, Enrique Ibáñez, que aprovecharon para comunicar que el Poli 2011/12 está ya en marcha y del presupuesto del que dispondrá Lema para confeccionar la nueva plantilla.
El director deportivo contará con 175.000 euros para buscar el nuevo entrenador y los nuevos jugadores. Lema reconoció que el club quiere negociar con los cuatro que tienen contrato en vigor, Moreno, Valerio, Chema y Katxorro, ya que cree que sus contratos no cuadran con el nuevo presupuesto, en el que se augura será nuevo frente en el que tendrá que luchar el consejo de administración celeste, tras vencer en su primera batalla y conseguir la permanencia, eludiendo el descenso administrativo del artículo 192.2 b), en un apartado que el club ya considera cerrado.
El presupuesto total, según comentaban los representantes del club del Poniente almeriense, oscilará alrededor de los 400.000 euros, de los que los 175.000 citados quedarán para sufragar la confección de la plantilla y, el resto, para pagar arbitrajes, desplazamientos y otros gastos.
El limitado presupuesto con el que contará el director deportivo celeste para confeccionar la plantilla apunta que el gran objetivo del Poli para la próxima temporada será la permanencia, aunque la crisis económica puede haber afectado a numerosos equipos de la categoría.
Los gastos
El consejo de administración ha querido reducir el presupuesto para tratar de estrechar las diferencias entre ingresos y gastos, buscando la viabilidad que necesita de cara al próximo 22 de julio, día en el que tendrá que mostrar sus documentos al juez que se ocupa de su situación en Ley Concursal y que tendrá que decidir si, efectivamente, la sociedad anónima deportiva puede continuar o no.
Los abonos para la Tribuna VIP en la temporada 2011/12 valdrán 300, para los adultos; 155, para los jubilados, y 110, para los niños. En la Tribuna Central, las cantidades serán 250, 125 y 95, respectivamente. En Tribuna lateral, los precios serán 150, 75 y 50, y en Fondos, 50, 25 y 15. Además, se han dado a conocer los precios que tendrán las entradas en la taquilla, que serán 25 euros, en la Tribuna VIP; 20, en la Central; 15, en la lateral, y 10, en los Fondos.
El Poli Ejido apostará este año por facilitar el acceso de los más jóvenes a las gradas de Santo Domingo, por lo que los menores de 12 años que acudan a los encuentros acompañados por un mayor que haya comprado su entrada en taquilla (que no sea abonado), podrán acceder de forma gratuita al estadio. El club se reserva el derecho a cambiar los precios de la entradas en taquilla según el partido y el transcurso de la temporada.
Tras dar a conocer el presupuesto y los precios para los abonos de la próxima temporada, la entidad del Poniente almeriense tiene ahora que afrontar las dos importantes citas que tiene durante el mes de julio, la visita del juez que le supervisa en su proceso de Ley Concursal, que tendrá lugar el próximo 22 de julio, que puede ser decisiva para la supervivencia de la sociedad anónima deportiva, y el Concurso de Acreedores, que se celebrará mañana viernes, 15 de julio, también de gran importancia.
Pretemporada
En la presentación de los abonos, el director deportivo, Marcos Lema, también ha comunicado ya la fecha posible para el inicio del trabajo de cara a la próxima campaña. La programación ejidense contempla que el equipo inicie la pretemporada «a finales de la semana que viene», momento para el que el equipo deberá tener ya entrenador y un grupo de jugadores lo suficientemente numeroso para que el técnico pueda trabajar con ellos.
El primer paso que dará, por tanto, Lema, para confeccionar la nueva plantilla, será la contratación del entrenador, que, afirmó, estará «lista en dos o tres días», para después cerrar los acuerdos con los jugadores, en cuya búsqueda debería intervenir también el hombre que se siente en el banquillo celeste.
Mientras, el consejo de administración continuará buscando los medios para cuadrar las cuentas, ya que en la pasada campaña los cálculos no fueron exactos y el capítulo de gastos superó notablemente al de ingresos, situación que quiere eludir en la próxima.
El xonsejo no está preocupado por el posible recurso que envíe la Asociación de Futbolistas Profesionales, ya que, según comentaba, para el club ese capítulo está ya completamente cerrado, a la espera de que hoy la Federación otorgue su conformidad al borrador emitido por la Comisión Mixta hace diez días, los que la entidad federativa concedió de plazo para dar la opción a algunos clubes a ocupar las dos vacantes en la categoría, que contaba en esos momentos con sólo 78 equipos y no con los 80 programados inicialmente. Han recordado que el pasado lunes el club pagó 28.000 euros, correspondientes a la nómina de junio, por lo que espera estar incluido en la confirmación oficial de la citada relación.

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Un técnico destinado a ser campeón

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SACCHI Y SU MANERA DE ENTENDER EL FÚTBOL

Arrigo Sacchi lo tenía claro desde muy temprana edad."Sabía que iba a convertirme en un campeón". Este italiano nacido en Fusignano no tuvo nada de suerte como jugador pero alcanzó el éxito sentado en un banquillo. Fue como un obrero del fútbol: del último escalón hasta llegar al Olimpo de los entrenadores.

  • "Cuando llegué era el señor 'Don nadie' porque venía de Segunda"

  • "En el Milan teníamos buenos jugadores, pero lo importante era que teníamos un equipo"

  • "Con el Milan jugamos dos veces el trofeo Bernabéu y Butragueño nos dijo que no nos invitarían más. Siempre les ganamos"

Arrigo Sacchi lo tenía claro desde muy temprana edad. "Sabía que iba a convertirme en un campeón". Este italiano nacido en Fusignano no tuvo nada de suerte como jugador (nunca llegó a ser profesional) pero alcanzó el éxito sentado en un banquillo. Fue como un obrero del fútbol: del último escalón hasta llegar al Olimpo de los entrenadores.

Arrancó su periplo como técnico en el Rimini Calcio, en la temporada 1982/83 y sólo necesitó tres campañas en la Serie C1/A y dos en un Parma en horas bajas para dar el salto a uno de los equipos más laureados y respetados del fútbol italiano. El Milan se hizo con los servicios de Arrigo Sacchi en 1987... y fue cuando comenzó a engordar su palmarés: un Scudetto, una Supercopa de Italia, dos Ligas de Campeones, dos Intercontinentales y dos Supercopas de Europa fueron directas a las vitrinas del conjunto 'rossonero' cuando Sacchi llevaba el mando.

La popularidad de Arrigo subió como la espuma en el Milan y eso le abrió las puertas de la selección italiana. En los primeros años de la década de los 90 recibió una oferta para dirigir a la 'azzurra'. Su objetivo era claro: había que devolver al combinado nacional a la élite del fútbol mundial. Dicho y hecho. Italia se presentó en el Mundial de Estados Unidos como una de las favoritas. Sacchi metió a Italia en la final del campeonato con un gran Roberto Baggio. Después de eliminar a España en cuartos y a Bulgaria en semifinales, la 'azzurra' no pudo con la todopoderosa Brasil.

Su pesadilla en España
Aún así el resultado fue todo un éxito y Arrigo Sacchi siguió al frente de la selección italiana dos años más. En 1997 regresó al Milan para posteriormente dar el salto al fútbol español. Fue un gran reto para Sacchi... que acabó convirtiéndose en pesadilla. El técnico llegó al Atlético de Madrid como una gran apuesta deportiva. Tuvo plenos poderes para fichar a los jugadores que deseara pero acabó marchándose antes de que finalizara la temporada tras una desastrosa racha de resultados.

En 2004 no desistió en su empeño de triunfar en España y fue nombrado por el Real Madrid director deportivo. Florentino Pérez puso su confianza en él pero un año más tarde acabó su periplo en el club blanco sin haber alcanzado las premisas que le fueron impuestas. España fue una auténtica pesadilla para Arrigo Sacchi.

Creador de un fútbol distinto
Pese a este duro golpe en su carrera, el entrenador italiano siempre será recordado por ser el creador de una nueva forma de entender el fútbol en Italia. Sacchi hizo del Milan un equipo imbatible y con un esquema basado principalmente en la presión en el centro del campo. Baresi fue su extensión dentro del terreno de juego. Sacchi ordenaba y Baressi ejecutaba.

Los éxitos no tardaron en llegar y consiguió por méritos propios entrar en el Olimpo de entrenadores del fútbol italiano. Desde el último escalón hasta lo más alto. Y Arrigo Sacchi siempre lo tuvo claro: "Sabía que iba a convertirme en un campeón".

javier.estepa@marca.com