La entidad celeste estudia recuperar a su equipo juvenil
Tendría que indemnizar con unos 40.000 euros a La Mojonera por romper un contrato de cinco años

Un juvenil del Pvo. Ejido en un partido de la pasada campaña.
Tendría que indemnizar con unos 40.000 euros a La Mojonera por romper un contrato de cinco años

Un juvenil del Pvo. Ejido en un partido de la pasada campaña.
Su padre era una bella persona. Nuestros padres fueron amigos y luego compañeros. Yo le ví jugar en Las Chocillas sin saber que era el hijo del amigo de mi padre. Zapata, era un honrado trabajador de La Estación de Servicio Las Lomas y mi padre un camionero al que le hizo mil favores: primero con el Ebro y luego con el Pegaso.Su padre era un enamorado del fútbol cuando en España no había otra cosa. En su barrio de Regiones tiraba más el Hispania, pero el niño a los once años se pegó una ‘panzá’ de andar y se fue a Las Chocillas y “me tiré con ellos hasta que se hizo la Agrupación y pasé al Almería”.Su carrera fue meteórica ya que jugaba en Preferente con 16 años y en Tercera con 19. Aquel Plus Ultra de Maxi, Rojas y Goros no fue de su quinta porque “yo era el benjamín del equipo. Ellos habían nacido en los cuarenta y mi ficha era de 1952”. Siempre iba con los ‘juanes’, “Juan Goros y Juan Rojas” y éste último le decía: “Si centraras bien me inflaría de meter goles”. A lo que respondía Zapata: “Cada uno a lo suyo que a mí me gusta correr la banda”.Empezó de interior derecho pero: “Santiago Errazquín me colocó de lateral y allí me quedé”. Aquel fútbol de antes nunca volverá porque “me iba de Regiones a Las Chocillas andando y la afición en chorro por la carretera Alhadra me iba motivando”. La gente lo vivía y “tanto en Las Chocillas como en el Estadio de La Falange fui un jugador feliz”. Una grave lesión truncó su carrera y se perdió la Segunda tan deseada y la Primera, conquistada. Hasta en el momento más difícil supo estar y “me marché a mi casa sin hacer ruido”. Su padre lo contaba indignado y Pepe calló la injusticia para siempre.
| Poli Ejido | 5 |
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| Villarreal | 0 |
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Ficha técnica
| Alineaciones |
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| 5 - Polideportivo Ejido: Razak, Raúl Gaitán, Roberto, Raúl Torres, Carpenet, Robles, Mikel Rico, Juli, Antoñito (Víctor Gomiz, m,82), Gregory y Jorge Molina (Diego Cascon. m.76). |
| 0 - Villarreal: Viera; Edmilson, Cygan, Ángel, Javi Venta, Bruno (Cazorla, m,61), Rossi (Llorente, m,61), Fuentes, Matías Fernández, Cani y Altidore. |
| Árbitro |
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| Carlos Megía Dávila (C.madrileño). Tarjeta amarilla a Bruno (m.60). |
| Incidencias |
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| Partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio municipal de Santo Domingo ante unos 6.000 espectadores. |
El frío no parece afectarles a aquellos chicos que mitigan las heladas con improvisados partidos en los que se visten de Beckenbauer y Müller para construir sus sueños con un balón. Aunque Diter y Guisela le trajeron al mundo un 22 de diciembre de 1959 enLudwigshafen, a orillas del Rin, en la ciudad de la química –BASF-, por su carácter fuerte, serio y reservado, parece solo encontrar la citada química con un balón. Aún así, tras aquella coraza tan alemana que perfila la personalidad de un chico, un joven y un hombre peleado con el mundo, se esconde el torrente genial de un futbolista de motor alemán pero juego latino y carioca.
En las filas del SV Hammerschmiede Augsburg a aquel jovenzuelo llamado Bernd Schuster, comienza a conocérsele como el “Ángel Rubio”, pues verle jugar constituye toda una aparición para el futuro del fútbol de su país. Bernd perfecciona en cada entrenamiento las acciones con las que pasará a la historia como un gran futbolista y que constituirán sus señas de juego e identidad. Una y otra vez lanza libres directos con enorme precisión y potencia al ángulo de los imposibles y envía balones de seda al compañero de juego, que aguarda confiado el milimétrico golpeo de Bernd.
Desoyendo los consejos de su padre Diter, que le recomendaba con gran sensatez y visión de futuro que se centrará en los estudios, prefirió dejar a un lado los libros de texto para practicar un fútbol de libro. Bernardo tuvo suerte, su talento le salvó y aunque nunca aprobaré este tipo de decisiones, acabó convirtiéndose en un excelso jugador de fútbol.
Un futbolista que en aquellos primeros años en el SV Hammerschmiede –al que llegó a la edad de once años- disfrutaba jugando en la posición de mediocampista y hacía sus pinitos como delantero. El FC Ausburg fue su siguiente destino, club en el que Bernd se proclamó campeón de Baviera y creció de forma exponencial, aunque desplegando su solvencia técnica y física en la posición de defensa libre. Fruto de su progresión, la selección juvenil alemana le convocó y acabó consolidándose como una de las más firmes promesas del fútbol de su país. Bern destacó en el Torneo de Mónaco y en la Eurocopa juvenil del año 1978, precisamente en un partido disputado en Israel, Hennes Weisweiler –técnico del Colonia- se enamoró de las facultades de aquel rubio portentoso y decidió solicitar su contratación a Meter Weland – su presidente-. Será entonces cuando el Colonia le gane la carrera al Borussia MG y logre firmar a Schuster, aquel joven que había desestimado el Bayern Munich.
De esta forma iniciaba su fugaz pero tan intensa como tensa relación con el Colonia y su presidente, pues Schuster se convirtió en pieza fundamental de aquel Colonia que se proclamó campeón de la Bundesliga y la Copa Alemana en 1980. Ya en la posición de mediocentro se muestra como un jugador poderoso en lo físico y portentoso en lo técnico, que siempre la da la mejor salida al balón y tiene un virtuoso golpeo del mismo en todas las acciones del juego.
Su carrera rompe hacia el estrellato y un 22 de junio de 1980integra de forma y manera brillante las filas de una selección que se corona en Italia campeona de Europa. Schuster brilla junto a losSchumacher, Kaltz, Briegel, Stielike, Schuster, Hans Müller, Rummenigge y compañía.
Precisamente en aquel año de 1980 su fuerte personalidad escenifica la que sería un constante durante toda su carrera, Bernd es un futbolista extraordinario pero su relación con los directivos jamás logrará ser fluida. Fruto de ello se produce su salida del Colonia, que cierra su traspaso -Nicolás Cassaus mediante- alBarcelona por la importante cantidad de 140 millones de las antiguas pesetas.
Llegaba así al fútbol español un jugador que sentaría cátedra en los estadios de la Liga durante trece temporadas. En el Nou Camp descubren a un futbolista extraordinario que se convierte en su máxima estrella, es entonces cuando la literatura alemana proporciona a los locutores radiales la epopeya y la épica justa para apodar al futbolista alemán, que aún sin pertenecer al linaje mítico de enanos descendientes del rey Nibelung, hijo de la oscuridad, acaba siendo bautizado como el Nibelungo. Y es que en su peculiar carácter reside el reino de las sombras, y en sus cabellos dorados y sus botas, el tesoro de oro que protegieron los protagonistas de aquellos legendarios e históricos 39 cantares germanos de la Edad Media.
De su etapa azulgrana para la memoria histórica quedaron innumerables detalles y goles de genio, una inolvidable dupla con Diego Maradona, la conexión alquímica con Quini, sus peinetas de final de Copa. Un saldo de talento que arrojó tres Copas del Rey, la Recopa de 1982, el Campeonato de Liga de 1985 con Venables y la final de la Copa de Europa ante el Steaua, en una temporada de infausto recuerdo para el futbolista alemán, que fue apartado del equipo por sus insalvables diferencias con Josep LLuis Núñez. En esta etapa azulgrana vivió otro momento delicado, cuando a la edad de 23 años renunció a la selección por diferencias con el seleccionador. Alemania perdía posiblemente al mayor talento futbolístico de su generación y Schuster se quedaba con solo 21 internacionalidades con el mítico nº8 de su camiseta.
Bernd vivió ocho temporadas de azulgrana en las que indefectiblemente fue estrella de grandes proyectos deportivos que por una razón u otra –lesiones de Diego y él, secuestro de Quini, problemas con la directiva- en la mayoría de las ocasiones no cumplieron las expectativas creadas y equivalentes a su grandeza.
En 1988, con su relación rota con la directiva azulgrana se produce su salida hacia Madrid, donde la “Quinta del Buitre” le espera con los brazos abiertos. Schuster llega para elevar al grado de excelencia un fútbol que de las botas de los Michel, Butragueño, Sanchís, Gordillo y Hugo, ya destilaba poderes mágicos y sobrenaturales. En Madrid disfrutan con un futbolista más pausado, pero de un descomunal talento, firma goles y tardes de gran fútbol, tan solo una poderosa máquina que se cruza en su camino en la Copa de Europa, impide que Schuster se corone campeón de Europa con la camiseta del Real Madrid: el Milán de Sacchi.
Tras dos temporadas como futbolista blanco y habiendo participado de aquella histórica Liga de los 107 goles, más haberse coronado campeón de Copa, Mendoza le da la baja para dejar sitio a Prosinecki. Schuster, al que le quedaba un año de contrato y cuenta con 30 años de edad, pone pies en polvorosa y firma por el Atlético de Madrid.
‘El Nibelungo’, aquel hijo de la oscuridad –por su difícil carácter- se enfunda la casaca rojiblanca y lidera la media de un equipo, que de la sapiencia de Luis y a golpe de contras mortales -de un cuchillo llamado Paulo Futre- vive tres grandes temporadas. Schuster dejó también su impronta de clase en la medular del conjunto colchonero, dando en muchas ocasiones clases de fútbol de salón. En 1991 se corona campeón de Copa del Rey con su tercera camiseta, pero para el recuerdo queda grabada a fuego aquella final deCopa del Rey del año 1992, en la que el Nibelungo a los seis minutos, firmó un golazo al transformar un magistral libre directo lanzado a unos 30 metros que limpió las telarañas de la escuadra de la portería defendida por Buyo. Aquel gol abrió la senda de la victoria atlética y quedó para los anales históricos de la Copa.
En 1993 regresa a su Alemania natal dejando tras de sí una brillante estela de 316 encuentros disputados en la Primera división española, marcando 87 goles. Bernd firma y vive tres buenas campañas en las filas del Bayern Leverkusen y va perfilando los últimos momentos de su carrera en las filas del Vitesse holandés y el San José Clash americano. Poniendo punto y final a su leyenda como futbolista en México, con la camiseta de losPumas de la UNAM en 1997. Año en el que aquel “Ángel rubio” perdió las alas y escenificó el final de un sueño deportivo que nos tuvo embelesados a todos los que disfrutamos con aquellos centrocampistas de los años ochenta, pero también el inicio de una nueva vida que le llevó a convertirse en un muy buen entrenador.
La leyenda del Nibelungo, escribía así sus últimas estrofas, su fútbol dejaba de cantar y la pócima del olvido comenzaba a hacer mella en nuestros recuerdos, aquellos que hoy quise rescatar para vosotros de una de las polvorientas cajas de nuestro desván.
¿QUÉ PASÓ CON... MARCELINO?

Su gol a la URSS significó el primer título internacional de España, la Eurocopa de 1964. Integrante de los ‘Cinco Magníficos’ del Zaragoza, se decia ahora a jugar al golf y a gestionar su empresa de construcción de viviendas.




Para triunfar tuvo que abandonar Galicia, región de la que salieron algunos de los jugadores más brillantes que ha dado el fútbol nacional. Hablamos de Marcelino, autor del gol de la victoria de España sobre la Unión Soviética en la final de la Eurocopa de 1964. Ese mismo año ganó la Copa del Generalísimo y la Copa de Ferias con el Zaragoza de los ‘Cinco Magníficos’, una generación legendaria de la que formó parte junto a Santos, Canario, Villa y Lapetra.
En la actualidad reside con Teté, su mujer, en Ares, localidad coruñesa que le vio nacer hace 71 años. Buena parte del tiempo lo dedica a su empresa de promoción y construcción de viviendas. El resto, a reunirse con sus amigos y a jugar al golf en el Club Campomar. Precisamente, en este lugar se reunió con MARCA para presenciar la final del Campeonato de Europa de 2008.
Hasta los 15 años, Marcelino estuvo interno en un seminario de Santiago de Compostela. Esa época dejó una profunda huella en su vida, pero también en su fútbol. Allí formó parte de la selección del centro. Ya destacaba en plena adolescencia, llegando a compartir terreno de juego con compañeros que casi le doblaban la edad.
Posteriormente, pasó por el Numancia de Ares, el Galicia Mugardos y el Racing de Ferrol antes de fichar por el Zaragoza. En la capital aragonesa permaneció 11 temporadas, algo impensable a día de hoy. Pudo haber ganado más en Italia, pero decidió quedarse a orillas del Ebro porque siempre ha pensado que el dinero no lo es todo en la vida. “Ahora, los colores de un equipo no importan nada. Los niños que destacan se los acaban llevando los clubes poderosos y, así, no hay manera de aferrarse a un sentimiento”, apunta.
“Ahora, los colores no importan. Los niños que destacan acaban en los poderosos y no hay manera de aferrarse a un sentimiento”, apunta, tras 11 años en el Zaragoza.
En 1966 participó en el Mundial de Inglaterra y conquistó su cuarto y último título, la Copa del Generalísimo. Fue 14 veces internacional y, además, sigue ostentando el récord de máximo realizador en la historia del conjunto maño (117 tantos).
A nivel deportivo, le entristece el mal momento que atraviesa el fútbol gallego, que dos décadas después se queda sin representantes en Primera división. Pero, como empresario, le duele aún más la delicada situación económica que vive el fútbol español. “Se han inflado los sueldos, y ahora es cuando empezamos a ver las consecuencias. No es de recibo que un entrenador se embolse 10 millones de euros por temporada. El fútbol tiene que reestructurarse. Es una empresa y, como tal, tiene que pagar sus impuestos y no gastar más de lo que tiene”, matiza.
Su soberbio cabezazo frente a la URSS en 1964, ante el que nada pudo hacer Lev Yashin, parece un logro menor si se compara con los recientes éxitos cosechados por La Roja. Pero lo cierto es que aquel gol cambió la historia de España y puso a nuestro país en el mapa internacional del deporte.
José Mourinho (Setúbal, Portugal, 1963) es un triunfador puro, un maestro de la polémica, un entrenador cerebral que atrae los focos porque lo importante es proteger a sus jugadores. Así se entiende su personalidad, ese carácter que despierta filias o fobias. Su única adhesión inquebrantable es la victoria.
Ha educado su sentido táctico desde los 15 años, cuando su padre lo utilizaba para espiar a los rivales del equipo que entrenaba, el Os Belenenses. Aunque llegó a jugar de portero, Mourinho siempre sintió atracción por el dibujo en la pizarra. Estudió gestión administrativa por obedecer a su madre. Luego se licenció en Educación Física, eligiendo como especialidad Metodología del Fútbol.
Obtuvo su título de entrenador UEFA y comenzó su carrera como director deportivo de un colegio de secundaria. Manuel Fernandes lo llamó para que fuera su ayudante en el Estrela Amadora. También trabajó para el Vitoria de Setúbal antes de que Bobby Robson le incorporase al Sporting de Lisboa en 1992. Comenzó a su lado como traductor, se ganó su confianza y acabó ocupando el puesto de segundo técnico.
Mourinho se convirtió en el hombre de confianza de Robson. Compartieron vestuario desde 1993 hasta 1997. De Lisboa a Oporto y, por último, Barcelona. "Él llegaba a los entrenamientos con sólo diez minutos de antelación, jugaba al golf y llevaba una vida increíble, plena de disfrute. El fútbol no era una presión para él. Yo preparaba todo y cuando me preguntaba, le decía: 'Mister, hoy hacemos esto y esto'. Van Gaal era exactamente lo contrario", explicó Mourinho en una entrevista recogida en su propio club de fans en febrero de este año. El técnico holandés no dudó en proponerle que siguiera en el Barça cuando le contrataron.
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El juego de sus equipos se caracteriza por la intensidad
Sus años en el Camp Nou le resultaron enriquecedores. "Fueron los jugadores los que me enseñaron. Hablando con ellos de su experiencia aprendí mucho", confesó. Poco a poco se sintió preparado y lo suficientemente ambicioso para ser el líder de su propio vestuario. El Benfica lo llamó en 2000 para suplir a Jupp Heynckes con la competición ya empezada. La entidad estaba inmersa en una crisis institucional. Entró con un presidente en el poder y se marchó con otro. Fueron nueve jornadas enturbiadas por la renegociación de su contrato con el nuevo responsable de la entidad. No quedó convencido y se marchó.
Tampoco pudo completar su acuerdo con el Leiria porque a mitad del curso le apareció la primera gran oportunidad de su carrera. La historia del Oporto motivaba suficientemente a un entrenador ávido de gloria. En 2002 se sintió por fin dueño de su particular destino. Recogió un grupo de jugadores desmotivados, pero con potencial para que la ciudad volviese a vivir días de grandeza. En su primer año dejó al equipo tercero. En el segundo hizo triplete -liga, copa y Copa de la UEFA-. En el tercero conquistó otra liga y la Champions League.
Mientras que algunos analistas le consideraron un tipo con demasiadas pretensiones, otros alabaron sus innovaciones tácticas. Su apuesta comenzaba por una defensa aguerrida que comenzaba en el campo del rival. Tipos como Derlei, Maniche y Deco fueron las estrellas de un equipo con una claridad de ideas aplastante y capaz de practicar un fútbol intenso.
La fórmula Mourinho atrajo la atención de los mejores clubes de Europa. El Chelsea lo convirtió en 2004 en el entrenador mejor pagado del mundo. "Soy un gran defensor del espíritu de equipo porque los trofeos los ganan los equipos", es una de sus máximas. En la Premier League armó un bloque campeón.
Su posición de estrella mundial lo expuso al juicio de los medios de comunicación. "No me llamen arrogante, pero he ganado una Champions y soy muy especial", fue la frase con la The Special One se presentó en Londres. Se descubrió a un técnico beligerante contra todo aquello que piensa que le perjudica a él o a los suyos. La UEFA lo sancionó en 2005 con dos partidos y una multa económica por poner en cuestión la honorabilidad del árbitro que dirigió un enfrentamiento de Champions entre el Chelsea y el Barcelona. Comienzó ahí una historia de rivalidad intensa con los azulgrana que perdura hasta hoy. Ese mismo año lo sancionaron también en Inglaterra con 85.000 euros por reunirse en secreto con Ashley Cole, lateral con contrato en vigor con el Arsenal.
Su fuerte personalidad chocó también con la del dueño del los blues. La relación con Román Abramóvich se tensó. El magnate ruso prescindió de sus servicios en septiembre de 2007. Mourinho dejó como legado seis títulos en tres años -dos Premier entre ellos-, los que le convirtieron en el entrenador más laureado de la historia del club inglés. Buena parte de la afición lamentó su adiós.
Durante el resto de esa temporada se ocupó del mecenazgo de varios programas de ayuda a la infancia; prestó su imagen como reclamo publicitario de varias multinacionales que lo ven como la persona perfecta para dar credibilidad a sus marcas; y su biografía se midió en las librerías con los best seller más leídos dePortugal. En verano de 2008 recibió la llamada del Inter de Milán.
En el equipo italiano vivió dos intensas temporadas plagadas de éxitos. Conquistó dos scudettos y se apuntó la Champions League de 2010, año en el que también logró la copa italiana. En sus últimos meses protagonizó una discusión verbal y física con un periodista, vivió una tensa eliminatoria europea con el Barçay tuvo que hacer frente a un desplante de Balotelli, entre otros titulares de prensa.
Poco después de la final de la Copa de Europa anunció que se iba al Real Madrid. Massimo Moratti, presidente interista, atendió los deseos de la plantilla y de los aficionados e intentó retenerlo por todos los medios. El luso aludió motivos personales para justificar su marcha. "No es un problema de contrato o de dinero, y me da, incluso, un poco de vergüenza ganar lo que gano con la crisis que hay. Es un problema de satisfacción personal, de sentirme respetado o no en un país futbolístico en el que he tenido tantos problemas", precisó.
En su primer año como técnico del Real Madrid ha protagonizado un intenso duelo deportivo y dialécticocon el Barcelona y con Pep Guardiola. Ambos abanderan dos formas distintas de entender el fútbol. Son antagonistas en un deporte millonario en seguidores. Se han jugado todo entre ellos. La Copa del Rey ha vuelto a las vitrinas del Santiago Bernabéu 18 después. Mourinho entiende que el espectáculo se calibra en títulos. Para conseguirlos hay que ganar. No encuentra mayor verdad ni mejor excusa.

Dr. Antonio Ríos Luna / http://www.doctorantoniorios.com
DEL BOSQUE, UN MEDIADOR ENTRE GRANDES FIGURAS
Los gestos delatan a Vicente del Bosque como un tipo tranquilo. Las palabras, como un entrenador sensato. En silencio se ha convertido en el entrenador más sonoro de la historia del fútbol español. Es la pausa en la histeria colectiva. El tiempo rebota tarde o temprano el trabajo bien hecho. A él le ha otorgado un palmarés sobresaliente.
Los gestos delatan a Vicente del Bosque (Salamanca, 1950) como un tipo tranquilo. Las palabras, como un entrenador sensato. En silencio se ha convertido en el entrenador más sonoro de la historia del fútbol español. Es la pausa en la histeria colectiva. El tiempo rebota tarde o temprano el trabajo bien hecho. A él le ha otorgado un palmarés sobresaliente.
Del Bosque habría sido profesor si el fútbol le hubiese permitido compaginar los estudios con el entrenamiento. Ingresó en el Real Madrid en 1968, con 18 años, y ahí se mantuvo fiel hasta 2003. Fue jugador y después entrenador. Dio el paso a los banquillos nada más retirarse. La cantera blanca fue el escenario perfecto para sus dotes docentes y ese poder de convencimiento tan pedagógico.
Comenzó como ayudante de Juan Santisteban en el Castilla, en 1984. Tres años más tarde ya había ofrecido la suficiente confianza a los dirigentes y lo designaron primer entrenador del filial. Del Bosque estaba impregnado de madridismo y conocía los secretos de su cantera como nadie. La junta directiva presidida por Ramón Mendoza le nombró coordinador de las categorías inferiores en 1990.
Del Bosque profesó una dedicación plena a los intereses del club para el que trabajaba. Se convirtió en el hombre de confianza de la casa, la persona siempre dispuesta a obedecer y servir a unos colores que fueron y son su vida. Acudió al rescate del equipo cuando se le llamó en marzo de 1994 para suplir al destituidoBenito Floro. Hizo la transición entre el despedido Jorge Valdano y Arsenio Iglesias en mitad de la temporada 95-96. Y en 1999 aceptó la misión de sustituir a John B. Toshack. Fue entonces cuando Lorenzo Sanz le ofreció una plaza fija para el siguiente curso.
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Ingresó en el Real Madrid en 1968, con 16 años, y ahí se mantuvo fiel hasta 2003
Sus años como técnico del Real Madrid fueron sobresalientes. Ocho títulos -dos Ligas y dos Champions League entre ellos- devolvieron a la entidad su sitio en el primer orden mundial. En junio de 2003, un día después de ganar la Liga, le comunican que no cuentan con él.Enrique Sánchez, el portavoz de la directiva presidida porFlorentino Pérez, lo anunció así en la sala de prensa delSantiago Bernabéu: "La Junta del Real Madrid ha decidido por unanimidad la no renovación del técnico del primer equipo, Vicente del Bosque. Se le ha ofrecido seguir colaborando con el club en labores técnicas y lo ha rechazado".
Meses antes de su marcha había recibido elogios por su carácter conciliador, algo fundamental a la hora de manejar un vestuario plagado de jugadores galácticos como Zidane, Figo o Ronaldo. "Es un club donde los celos podrían provocar un conflicto diario, pero eso no ocurre gracias a un entrenador de perfil bajo”, dijo Jorge Valdano, el director deportivo. El sustituto de Del Bosque fue el portugués Carlos Queiroz.
Después de un año parado aceptó una oferta del Besiktas. No se adaptó a Turquía ni tampoco le acompañaron los resultados. El equipo estaba fuera de la Copa de la UEFA e iba mal clasificado en la liga cuando le destituyeron en enero de 2005, justo después de caer en la tercera ronda de la copa. Fue una experiencia anecdótica como la que tuvo en el Cádiz, en 2007, como uno de los consejeros deportivos del empresario Arturo Baldasano.
La selección inició la Eurocopa 2008 con un sensacional triunfo frente a Rusia (4-1). Su nombre empieza a sonar como relevo de Luis Aragonés, que ya había anunciado a finales del año anterior que no seguiría en el cargo tras finalizar el torneo. El acuerdo verbal entre Del Bosque y la Federación se cierra en pleno campeonato. Como herencia recibió un equipo campeón de Europa.
La misión escondía algunas trampas que sorteó con inteligencia. Supo liderar el cambio sin sobresaltos dando continuidad a un grupo de jugadores que funcionaba a la perfección. Asimiló sus costumbres y fue matizando el equipo hasta adaptarlo más a su gusto. El reto de Sudáfrica lo afrontó como responsable de la mejor generación de futbolistas que ha dado España. En 2010 se escribió la historia de un equipo capaz de sufrir y de ser brillante. En los momentos de tensión se lanzó un mensaje de calma. Pasito a pasito se conquistó el torneo y Del Bosque fue manteado como un ídolo introvertido.
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